En la canchita del Club Estrella de Fiorito, conocido como El potrero de Dios, el mismo potrero donde Diego Maradona dio sus primeras gambetas, el fútbol volvió a ser excusa para mantener viva la memoria de los 30 mil detenidos desaparecidos por la última dictadura, a 50 años del golpe cívico-militar. La actividad fue organizada por el Municipio de Lomas de Zamora, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora e HIJOS CABA, en un trabajo colectivo que busca fortalecer el compromiso con los derechos humanos. Allí se reunieron referentes de la cultura, el deporte y la política para un pequeño acto y un partido simbólico, sin otro objetivo que evocar al Diez y a las víctimas del terrorismo de Estado en el barrio que lo vio nacer.

Durante la tarde sabatina, Taty Almeida, línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, brindó sus fortalecedoras palabras antes del puntapié inicial. También participaron la diputada provincial Eva Limone, la secretaria de Relaciones con la Comunidad Marina Lesci, la subsecretaria de Derechos Humanos del Municipio de Lomas, Laura Berardo, y representantes de la Agrupación HIJOS CABA. Se hicieron presentes además el director de la Agencia de Deportes, Emiliano Piergiovanni; el secretario de Desarrollo Social, Lucas Modarelli; concejales y otros funcionarios municipales. Del partido de fútbol tomaron parte jóvenes del barrio junto a personalidades como el periodista Sergio Villarruel, Nacho Levy, Fabián Grillo —papá de Pablo Grillo— y las actrices Marina Gleizer y Lola Berthet, entre otros.

El encuentro no tuvo un ganador en el marcador, sino que se trató de una instancia simbólica para reafirmar la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Los organizadores destacaron la importancia de realizar esta actividad en el potrero donde Maradona gestó su talento, un espacio que hoy se convierte en un punto de encuentro entre el legado deportivo del Diez y la resistencia de los organismos de derechos humanos. Con la presencia de vecinos, militantes y funcionarios, la jornada cerró con un mensaje contundente: la búsqueda de los nietos que aún faltan y el reclamo de justicia por los 30 mil desaparecidos continúan vigentes, sin especulaciones ni estadísticas frías.

