La presencia de Facundo Medina en el Mundial 2026 genera orgullo en todo Fiorito, pero hay un lugar donde la emoción se vive de una manera especial: en el Club Los Gauchitos, la institución donde el defensor dio sus primeros pasos en el fútbol, todavía recuerdan al chico que compartía tardes de pelota, meriendas y sueños con sus amigos del barrio.
En una entrevista con El Diario Sur, Gonzalo Leguizamón, amigo de la infancia de Medina y actual secretario del club, compartió sus sensaciones sobre el presente del futbolista y recordó los años en los que ambos crecieron juntos en Fiorito.
“La verdad que estoy muy contento. Es increíble verlo llegar a Facundo hasta lo más alto y acordarme como si fuera ayer cuando pateábamos acá, cuando recién empezábamos, cuando recién se formó la categoría 99”, expresó.
En Los Gauchitos recuerdan que Medina ya mostraba cualidades que lo distinguían del resto. “Siempre tenía como un paso más adelante. Sabía usar el cuerpo, era un zurdo maldito y tenía muy buen juego. Además, era muy buen compañero”, contó Leguizamón.
Sin embargo, más allá de las condiciones futbolísticas, los recuerdos que afloran tienen que ver con la vida cotidiana en el barrio. “Se me vienen recuerdos por todas las cosas que pasamos. Cuando merendábamos lo poco que teníamos, cuando jugábamos a la pelota, decíamos ‘por la Coca’ y no teníamos ni para la Coca”, recordó con emoción.
La historia de Facundo también se convirtió en una inspiración para los chicos que hoy integran el club. Según relató Leguizamón, muchos quieren conocer detalles de sus comienzos y se sorprenden al descubrir que el jugador de la Selección surgió de las mismas canchas que ellos pisan cada fin de semana.
Los recuerdos también lo llevan a las tardes compartidas fuera de la cancha. “Siempre jugábamos afuera de la casa de él, que era una calle de tierra. Moni, la mamá de Facu, nos daba una merienda, un mate cocido o un pan con manteca, que era necesario”, evocó.
Para quienes forman parte de Los Gauchitos, el presente de Medina representa mucho más que un logro deportivo. Es la historia de un vecino de Fiorito que llegó a la elite del fútbol mundial sin olvidar sus raíces y que hoy se transformó en un ejemplo para las nuevas generaciones del barrio.
“Esto es de locos, como que no caemos todavía”, resumió Leguizamón en la entrevista, al describir el sentimiento que atraviesa al club que vio nacer futbolísticamente a Facundo Medina.

