miércoles 13 mayo, 2026

Chicos y chicas aprenden cómo se genera energía renovable en el Parque Solar Diego Armando Maradona

Los chicos y chicas del Centro de Promoción Integral de la Infancia N° 3 de Lomas de Zamora vivió una mañana distinta en el Parque Solar Diego Armando Maradona, en Fiorito. La propuesta, organizada por el Municipio de Lomas de Zamora, los llevó a recorrer las instalaciones donde los paneles fotovoltaicos convierten la luz del sol en electricidad. No fue una clase más, sino una salida pensada para que los más chicos entiendan, viéndolo con sus propios ojos, de dónde puede venir la energía que usan todos los días sin tener que quemar combustibles ni contaminar el aire.

Durante el recorrido, los visitantes recibieron explicaciones sencillas, adaptadas a su edad, sobre el proceso que va desde que un rayo de sol golpea un panel hasta que esa fuerza se transforma en electricidad lista para utilizar. La visita guiada les permitió tocar los equipos, observar los medidores y hacer preguntas en el mismo lugar donde esa tecnología funciona a pleno. No es lo mismo leerlo en un libro que ver cómo un simple dispositivo quieto sobre una estructura metálica puede encender una lámpara o hacer andar un ventilador.

Desde el Municipio destacaron que este tipo de actividades buscan que los chicos conecten el aprendizaje con lo que tienen cerca, en su propio territorio. Porque el parque solar no está en un lugar lejano ni en una foto de manual, sino en el mismo Fiorito, a pocas cuadras de sus casas. La idea es que los estudiantes se vayan con una idea clara: el sol no solo da luz y calor, también puede ser una fuente de energía confiable y amigable con el ambiente. Y que el cuidado de los recursos naturales empieza por conocer cómo funcionan las alternativas más sostenibles.

La jornada formó parte de los programas de educación ambiental que el Municipio viene impulsando para fortalecer el interés desde edades tempranas. Al final de la visita, varios chicos seguían mirando los paneles con curiosidad, como si intentaran adivinar cuánta electricidad estaban generando en ese momento. Para los organizadores, eso ya es una ganancia: que los pibes se vayan con preguntas, con ganas de contar en sus casas lo que vieron y, quizás, con la semilla de una conciencia más atenta al valor de la energía que consumen cada día.

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