Hablar de Fiorito es hablar inevitablemente de Diego Armando Maradona. Probablemente, la identidad del barrio empiece y termine en el Diez. Pero sus calles, sus clubes, sus potreros y su vida cultural también forman parte de las historias de otros músicos, actores y deportistas que encontraron allí un punto de partida, un lugar donde crecer o un territorio decisivo en sus vidas. Acá hacemos un repaso.
Entre la música tropical aparecen nombres ligados a uno de los grupos más populares de la Argentina. Ulises Piñeyro, percusionista, cantante y rapero de Ráfaga, nació en Fiorito y construyó una trayectoria que lo llevó a escenarios de todo el país y del exterior. También está Raúl González, guitarrista y uno de los fundadores de la banda, protagonista de la etapa en la que Ráfaga consolidó el sonido que la convirtió en una referencia de la cumbia argentina.
La actuación también tiene su representante. Eva De Dominici pasó parte de su infancia en Villa Fiorito antes de iniciar una carrera artística desde muy joven. Después de participar en producciones como Chiquititas y Patito Feo, desarrolló una trayectoria en cine y televisión que posteriormente adquirió proyección internacional.

Otro nombre inseparable de la música popular es Antonio Ríos. El cantante, una de las voces emblemáticas de la movida tropical de los años noventa, estuvo ligado a Fiorito antes de alcanzar la popularidad primero con diferentes grupos y luego como solista, con canciones que se convirtieron en clásicos de la cumbia.
Y, naturalmente, está el fútbol. Antes y después de Maradona, los potreros del barrio formaron parte de las historias de jugadores que llegaron a las principales competencias del mundo.
Uno de ellos fue Héctor “Chirola” Yazalde, uno de los grandes goleadores argentinos de su generación. Llegó al fútbol europeo, brilló con el Sporting de Portugal y obtuvo la Bota de Oro europea en 1974, además de integrar la Selección Argentina que disputó el Mundial de Alemania de ese año.
También aparece Claudio “el Turco” García, delantero de enorme identificación con el fútbol de barrio, que construyó una extensa carrera en Primera División y fue campeón de la Copa América con la Selección Argentina en 1991 y 1993. 
Una generación mucho más reciente tiene como representante a Facundo Medina, defensor nacido en Fiorito que llegó al fútbol europeo y a la Selección Argentina, prolongando una relación entre el barrio y el fútbol profesional que atraviesa distintas épocas.
Pero existe otra personalidad sin la cual resulta difícil contar la historia más famosa de Fiorito: Dalma Salvadora Franco, Doña Tota. Madre de Diego Maradona y figura central de aquella familia que vivió en el barrio, su nombre quedó incorporado para siempre al relato popular sobre los primeros años del futbolista.
Porque Fiorito puede ser contado a través de sus calles, de sus instituciones y de su historia. Pero también a través de las personas que salieron de allí —o hicieron del barrio una parte decisiva de sus vidas— y llevaron algo de esa identidad mucho más lejos.

